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24/1/2005
Evidencia molecular sobre la acción cardiaca de los coxibs

Conocer cómo la ciclooxigenasa (COX) influye en el riesgo cardiaco es uno de los enigmas médicos más candentes. En el último número de Circulation dos estudios aportan nuevas evideLncias sobre esta relación.

 
Desde 1999 Garret Fitzgerald, director del Instituto de Medicina Traslacional en la Universidad de Pensilvania, viene alertando de las complicaciones
cardiovasculares que los inhibidores de la COX-2 pueden acarrear. Esta semana su grupo publica dos estudios en la edición electrónica de Circulation con hallazgos que van en la línea de los ensayos que han motivado la retirada del mercado de algunos coxibs.

El primer trabajo es un meta-análisis de dos ensayos contra placebo que determinaron que los inhibidores de la COX-2 valdecoxib y parecoxib triplicaban la incidencia de ataque cardiaco e ictus en los pacientes sometidos a un by-pass de las arterias coronarias. La explicación molecular podría ser que la COX-2 es la principal fuente de la molécula prostaciclina (PGI2), que protege al corazón de factores que activan el sistema de coagulación, engrosan las arterias y elevan la tensión.

Más rápido
En el segundo ensayo, los investigadores encontraron en un modelo murino de aterosclerosis que otra molécula, el tromboxano A2 (TxA2), en este caso producida por la COX-1, se distribuye rápidamente por el organismo y acelera el proceso aterosclerótico. Aun más, demostraron que un agente inhibidor del TxA2 detenía este proceso si era incipiente. "Este hallazgo explicaría cómo las dosis bajas de aspirina previenen los accidentes cerebrovasculares al bloquear la formación plaquetaria de TxA2 por parte de la COX-1", han indicado.

En este mismo estudio, la inhibición de la COX-2 no produjo ningún beneficio. Dados sus hallazgos con el inhibidor del TxA2, el equipo planteó que haría falta añadir el citado inhibidor para observar los beneficios antiinflamatorios del coxib. Sin embargo, la asociación no sólo no añadió efectos beneficiosos, sino que desestabilizó la placa.

Fitzgerald concluye que "hay que ser cautos extrapolando los resultados de estudios murinos a la clínica".

Efecto de clase
Un editorial que se publica en el mismo número de Circulation recomienda "evitar la prescripción de valdecoxib (Bextra, de Pfizer) o utilizarlo como último recurso". La recomendación va firmada por Curt Furberg, de la Universidad Wake Forest en Carolina del Norte; Bruce Psaty, de la Universidad de Washington en Seattle, y el propio Garret Fitzgerald.

Para los investigadores, los resultados del análisis de Fitzgerald, unidos a la evidencia sobre las complicaciones cardiovasculares de otros coxibs, "demuestran que las complicaciones cardio y cerebrovasculares representan un efecto de clase". En pacientes de bajo riesgo cardiovascular se desconoce si los coxibs entrañan algún riesgo.

(
Circulation 2005; DOI: 10.1161).

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